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L a P e d r @ d a

Carta de uno de los Cinco: La felicidad frustrada por la injusticia y la hipocresía

Carta de uno de los Cinco: La felicidad frustrada por la injusticia y la hipocresía

Fernando González Llort.
Prisionero Político en Estados Unidos.
Héroe de la República de Cuba
2003-11-30


Con el transcurso de estos cinco años que hemos estado en prisiones norteamericanas, la realidad nos obliga a asimilar circunstancias, y aceptarlas como parte del necesario sacrificio.

No por ello esas realidades dejan de ser dolorosas. Guiados por nuestra conciencia revolucionaria, nuestra absoluta convicción de que nos acompaña la verdad, y la seguridad de que defendemos una causa justa, ponemos en perspectiva ese dolor, aceptamos la realidad, y vivimos con ella.

Una de las más dolorosas de esas realidades es la de que los hijos por tener, que eran parte de los planes familiares junto a mi esposa, con el tiempo se han ido transformando en los hijos que nunca serán.

Con el paso de los años, y el avance del reloj biológico, la separación impuesta nos obliga a transformar nuestra visión de la familia y conformarla a la de una familia sin hijos, aunque siempre con mucho amor.

Será ese amor el que sustituya la risa infantil en nuestra casa, la preocupación permanente por la correcta educación de nuestros hijos ausentes, y el placer y la satisfacción de verlos crecer como seres humanos comprometidos con lo más noble y justo.

En un país como Estados Unidos, en el cual dos millones cien mil personas se encuentran en prisión a lo largo y ancho de su territorio, seguramente mi caso no será único.

Sin embargo, lo que confiere singularidad a mi dolor y el de mi esposa, que dejará su marca en nuestra familia, es que la situación, y la realidad a la que nos obliga a adaptarnos, la provoca una injusticia colosal y una hipocresía aún mayor de las autoridades norteamericanas.

Cuando alguna autoridad de Estados Unidos piense abrir la boca para hablar de derechos humanos, mejor calle ante el ejemplo de Ivette, que crece sin su padre y sin siquiera poder verlo; de Irmita y de Tony, que no han disfrutado de la guía certera y cariñosa de René y Antonio en su adolescencia; de Lisbet y otras hijas de Ramón, que no han tenido un padre
que las guíe aunque su amor las acompañe, y de Gerardo y mío, a quienes se nos niega la oportunidad de crear una familia en la que nuestros hogares se llenen con la alegría infantil.

Comicios y cañonazos

Comicios y cañonazos

Lisandro Otero
2003-12-01


El ajusticiamiento de los siete agentes de la inteligencia española señala un nuevo hito en el desprestigio creciente de José María Aznar por su injustificable servilismo. La prensa española califica de forajidos y desalmados a los atacantes pero debe recordarse que los guerrilleros de la resistencia patriótica estaban actuando en su propio territorio, sin embargo ¿qué hacían los españoles a tanta distancia de su suelo natal?

Estos nuevos decesos lamentables se unen a los de Bernal Gómez, el agente ajusticiado de un tiro en la nuca en la puerta de su casa, y el de Martín Oar quien murió durante la explosión en el edificio de la ONU en Bagdad. El pueblo español ha quedado atónito y consternado al ver las imágenes de iraquíes adolescentes pateando y escupiendo los cadáveres de sus compatriotas. Tanta ira antiespañola les preocupa y acongoja. A ninguno le complace ver que su país se convierta en motivo de repudio. Todo ello es la consecuencia del afán borreguil de Aznar quien ha convertido a España en un satélite sumiso de Bush.

Al siguiente día las fuerzas de ocupación yanquis anuncian con regocijo que han asesinado a 46 iraquíes. En una emboscada a dos convoyes los guerrilleros atacaron con fusiles Kalashnikov y se les respondió con cañones de 120 milímetros, demoliendo los edificios desde los cuales disparaban. Este contraataque de alto calibre revela el pánico en que viven los ocupantes, la desmesura en la acción demuestra que en Irak el Pentágono está llevado a cabo una política de arrasamiento, devastación y masacre indiscriminada, tras haber declarado la guerra terminada.

El pavor lleva a los conquistadores a vivir aislados de la población civil con la cual no establecen relaciones fluidas. Las embajadas extranjeras, y otros edificios de las autoridades ocupantes, están rodeados de sacos de arena, trincheras y casamatas, nidos de ametralladoras y asustados custodios. Viven como trogloditas en las cavernas. Los iraquíes han logrado lo que pretendían: una guerra de nervios que impide a quienes humillan su suelo patrio vivir con tranquilidad. Eso no ha impedido que dos diplomáticos japoneses y dos sudcoreanos hayan caído, en las últimas horas, bajo las balas de la resistencia.

Según el corresponsal del conservador periódico francés Le Figaro, el desempleo asciende a un 60%. La población civil constituye una eficaz red de informantes que mantienen enterados a los guerrilleros patrióticos de los movimientos de los nuevos colonizadores, por ello cada movimiento de los usurpadores es reportado a la clandestinidad opositora. Se cree que muchos de los nuevos reclutas de la fuerza que están armando como auxiliar de los ocupantes está integrada por patriotas que serán ojos y oídos de la resistencia. Esa quinta columna es más efectiva que el poderoso satélite que el Pentágono ha desplegado sobre Irak para escuchar las conversaciones telefónicas. Como siempre los yanquis olvidan el factor humano, confían más en la tecnología que en la ideología.

El ajusticiamiento de los siete agentes de la inteligencia española señala un nuevo hito en el desprestigio creciente de José María Aznar por su injustificable servilismo. La prensa española califica de forajidos y desalmados a los atacantes pero debe recordarse que los guerrilleros de la resistencia patriótica estaban actuando en su propio territorio, sin embrago ¿qué hacían los españoles a tanta distancia de su suelo natal?

Estos nuevos decesos lamentables se unen a los de Bernal Gómez, el agente ajusticiado de un tiro en la nuca en la puerta de su casa, y el de Martín ar quien murió durante la explosicón en el edificio qui qOoaOar, quien muriera durante la explosión en el edificio de la ONU en Bagdad. El pueblo español ha quedado atónito y consternado al ver las imágenes de iraquíes adolescentes pateando y escupiendo los cadáveres de sus compatriotas. Tanta ira antiespañola les preocupa y acongoja. A ninguno le complace ver que su país se convierta en motivo de repudio. Todo ello es la consecuencia del afán borreguil de Aznar quien ha convertido a España en un satélite sumiso de Bush.

Al siguiente día las fuerzas de ocupación yanquis anuncian con regocijo que han asesinado a 46 iraquíes. En una emboscada a dos convoyes los guerrilleros atacaron con fusiles Kalashnikov y se les respondió con cañones de 120 milímetros, demoliendo los edificios desde los cuales disparaban. Este contraataque de alto calibre revela el pánico en que viven los ocupantes, la desmesura en la acción demuestra que en Irak el Pentágono está llevado a cabo una política de arrasamiento, devastación y masacre indiscriminada, tras haber declarado la guerra terminada.

El pavor lleva a los conquistadores a vivir aislados de la población civil con la cual no establecen relaciones fluidas. Las embajadas extranjeras, y otros edificios de las autoridades ocupantes, están rodeados de sacos de arena, trincheras y casamatas, nidos de ametralladoras y asustados custodios. Viven como trogloditas en las cavernas. Los iraquíes han logrado lo que pretendían: una guerra de nervios que impide a quienes humillan su suelo patrio vivir con tranquilidad. Eso no ha impedido que dos diplomáticos japoneses y dos sudcoreanos hayan caído, en las últimas horas, bajo las balas de la resistencia.

Según el corresponsal del conservador periódico francés Le Figaro, el desempleo asciende a un 60%. La población civil constituye una eficaz red de informantes que mantienen enterados a los guerrilleros patrióticos de los movimientos de los nuevos colonizadores, por ello cada movimiento de los usurpadores es reportado a la clandestinidad opositora. Se cree que muchos de los nuevos reclutas de la fuerza que están armando como auxiliar de los ocupantes está integrada por patriotas que serán ojos y oídos de la resistencia. Esa quinta columna es más efectiva que el poderoso satélite que el Pentágono ha desplegado sobre Irak para escuchar las conversaciones telefónicas. Como siempre los yanquis olvidan el factor humano, confían más en la tecnología que en la ideología.

Hace unos días Bush realizó una maniobra de propaganda visitando durante un brevísimo lapso a las tropas que padecen los errores de sus jefes. Llegó, se retrató y salió a escape antes de que un cohete RPG-7 lo hiciera pedazos. Todo eso forma parte de la campaña electoral del 2004 para la cual los acólitos del neofascismo ya han montado una poderosísima máquina de propaganda, bien lubricada con los millones de las compañías transnacionales que han recibido contratos para la reconstrucción iraquí. Según el Washington Post ya el fondo de campaña cuenta con 105 millones de dólares y la publicidad electorera no ha hecho más que comenzar.

La Casa Blanca pretende que la propaganda puede anular las evidencias ante los ojos de todos: Estados Unidos está siendo derrotado en Irak por un pueblo insumiso y viril que no se rinde.

Uruguay: Por una izquierda que ose decir su nombre

Uruguay: Por una izquierda que ose decir su nombre

Hugo Cores
Brecha

De ganar, el del Frente Amplio (FA) no será un gobierno apacible. Enfrentará una oposición venezolana. Así que, además de pensar en triunfar, debemos ver cómo salimos airosos de la prueba del gobierno, del buen gobierno.

No creo que alcance con pedirle paciencia a la gente, precisaremos iniciativas, alertas críticos y movilización. Antes y después de las elecciones.

El FA está sufriendo en su interior cambios y desplazamientos. Por un lado la acción política y parlamentaria de los que han hecho de la búsqueda de la concordancia con los partidos tradicionales su principal señal de identidad. Por otro, los compañeros que ponen cada vez más el acento en la necesidad prioritaria de dialogar con los partidos tradicionales, de devaluar las expectativas en lo que podría hacer el FA en el gobierno y en buscar la reconciliación con los responsables de los crímenes de la dictadura sobre la base del olvido y la negación.

Como se ve, una singular disputa interna en la que los méritos los otorgan los de afuera, y comienzan con la premiación mediática. Un pancracio para ver quién se presenta como más centrista y más dotado para el arbitraje, y no entre quienes se proponen organizar las fuerzas propias para la victoria. El objetivo parece ser "que pase poco". Como resultado de este deslizamiento, se ha desbalanceado hacia el centro-derecha el peso relativo de las fuerzas que componen el FA.

Al mismo tiempo, en relación con algunos de los problemas del país, está faltando una propuesta de movilización clara de la izquierda. La movilización no resulta funcional al objetivo "que pase poco". Creo necesaria la acción orientadora radical (de raíz) de una izquierda creadora de opinión, que ose decir su nombre, reivindicar su identidad y templar el ánimo de su gente para impulsar un programa de cambios populares.

A la vez, no creo que sea fecunda la actitud de situarse siempre como fiscal externo de la acción del FA. La experiencia reciente, y de otros congresos, en la elaboración política y programática del FA nos ha mostrado la importancia de discutir en procura de aunar posiciones. Interactuar, intentar influir en las otras fuerzas que componen el FA. No temer ni rechazar ser influido por los otros. No temer ni rechazar el logro de acuerdos para unir fuerzas y crear luego hechos nuevos de movilización. Ésa nos parece una clave del potencial que hoy tiene el FA. Por el contrario, el testimonialismo y la simplificación "ultra" tienden a reforzar los factores de desmovilización y apatía.

EL DESPOJO SOCIAL "POR LA VÍA PACÍFICA". En estos últimos años se ha acentuado la dependencia financiera de Uruguay con relación a los acreedores y los organismos internacionales bajo cuya autoridad virtualmente indiscutida se encuentra el país. También la fuga de capitales de quienes, teniéndolo, no apuestan a la viabilidad del país. Empresarios ávidos de lucro, con una diluida noción de patria a la que, no obstante, no dejan de invocar en pos del sacrificio ajeno.

Esta situación ha llevado al crecimiento de la marginalización y la miseria. Siendo un hecho de tanta gravedad y tan a contracorriente de las tradiciones sociales del país, este ha sido un proceso social silencioso, desdramatizado, carente de fechas, sin nombres ni lugares de la memoria.

Este proceso de desalojo hacia la periferia (no se trata, como ocurre en otras partes, de "impedir que entren" sino de expulsión de los que ya estaban adentro) ha sido de carácter legal y gradual, en cumplimiento de las normas de nuestro régimen "democrático republicano" y en "el respeto del sistema de garantías que protege a los ciudadanos".

Esta democracia que ejecuta una contrarrevolución social pacífica, legitimada desde el Estado de derecho, es un rasgo característico del Uruguay actual. Sobre esta situación falta denuncia y prédica política. Y para el FA es un desafío esencial el hecho de que una parte significativa de esta población está carente, también, de representación política.

PÉRDIDA DE CIUDADANÍA. El incremento de la desigualdad social generado por las políticas neoliberales no será fácil de revertir. Y sinceramente no creo que alcance con invocar los valores de la "armonía" social ni los del patriotismo. Requerirá, además, movilización y luchas populares, inteligentemente orientadas y con sentido de unidad.

Se habla con insistencia de la reactivación productiva, pero muy poco del aumento de los salarios y las jubilaciones, cuyo deterioro persistente es un factor de pobreza y de estancamiento importante.

El deterioro del país productivo, con el crecimiento de la desocupación que esto provocó, ha tenido consecuencias sociales diversas que tienen en común la expulsión de algunos sectores sociales del ejercicio de la ciudadanía, la marginalización, el crecimiento de la población carcelaria y la masificación del exilio económico. Marginados, presos y exiliados no cuentan en las relaciones de fuerza entre las clases.

EL INSTRUMENTO FRENTE AMPLIO. El EP-FA y sus eventuales aliados tendrán que emprender una acción de gobierno para la que no alcanzará con instalar al frente de la administración y en el Parlamento a un elenco de hombres honrados y capaces. Logro que, a lo visto, ha resultado menos fácil de lo que creíamos.

Será necesario mejorar nuestro diálogo con la sociedad, el funcionamiento de los comités de base, así como contribuir al fortalecimiento de las organizaciones sociales, empezando por los sindicatos.

El objetivo es impulsar en la sociedad uruguaya una nueva cultura de la contestación y la participación política, cultural y gremial con un sentido de defensa de la soberanía nacional, de lucha por la justicia social y la profundización de la democracia.

Salvo pequeñas excepciones, el espacio de la comunicación está perdido, nos es ajeno. El oligopolio mediático es visceralmente contrario al cambio, se desentiende de todo lo que no sea el lucro y desestima la identidad cultural del país, a la que sabotea en aras de una deplorable sumisión a lo extranjero.

Vista a partir de los informativos de los canales 4, 10 y 12 la realidad del país se pulveriza en miles de interjecciones delirantes, carentes de continuidad y de sentido. La pulverización y la pérdida de sentido son funcionales al proyecto de desmovilización conservadora.

EL FA Y EL REFÉRENDUM CONTRA LA LEY DE ANCAP. El gran esfuerzo militante realizado durante más de un año y medio ha permitido salir de la modorra e instalar un clima nacional de mayor interés por las cuestiones políticas.

El deshielo propició la salida pública de varios de los dirigentes políticos del privilegio. Su reaparición permitió confirmar y ahondar su desgaste: no dicen nada nuevo y el cómo lo dicen empalaga y sulfura hasta a los más sosegados.

También, como esperábamos, el debate permite analizar otros problemas que hasta ahora no habían accedido al primer plano, como ser el destino de las empresas públicas, la necesaria reforma del Estado, el rol que cumplirían esas empresas en una estrategia progresista. También acerca de los negociados del directorio anterior de ANCAP y la vinculación de esas conductas dilapidadoras con los fenómenos más generales del clientelismo y la corrupción.

EL FA Y LAS PRÓXIMAS ELECCIONES. La controversia sobre ANCAP dio lugar también a otra exteriorización de la disidencia de Danilo Astori. Como en 1996, cuando llamó a votar con blancos y colorados contra el FA y ayudó a implantar la segunda vuelta presidencial, el movimiento de Astori, quien no cesa de proclamarse frenteamplista, cabalga sobre un sofisma: al hacer la apología de la política de acuerdos con blancos y colorados, omite señalar que su consenso hacia afuera se nutre de la ruptura de los acuerdos internos del EP-FA, y conlleva su alineamiento contra las posiciones y los intereses políticos del FA.

Instalado como una minoría que, cuando lo cree conveniente, vota y llama a votar contra el FA, Astori nos ofrece como perspectiva la inestabilidad permanente para un gobierno del FA: sería muy difícil que la izquierda, además de lo que obtenga Astori, obtuviera el 50 por ciento de los votos en la primera vuelta. Lo lógico es que Asamblea Uruguay obtenga uno o dos senadores y cinco o seis diputados, que a partir de 2005 serán imprescindibles para lograr mayorías parlamentarias.

Estos legisladores ¿con quién votarán cuando el FA se enfrente a las resistencias de blancos y colorados? ¿O sólo impulsaremos desde el gobierno aquellas decisiones políticas y parlamentarias que tengan el visto bueno de los partidos tradicionales para lograr con ellos los elogiados consensos?

Buscando el empate con los representantes políticos de lo viejo ¿podremos iniciar el camino hacia lo nuevo?

Apenas esbozados en estas líneas, cada uno de estos temas admite y reclama mayor desarrollo.

Dominicanos reclaman libertad de Cubanos Prisioneros en Estados Unidos

Dominicanos reclaman libertad de Cubanos Prisioneros en Estados Unidos

SANTO DOMINGO, 1 de diciembre.— Libertad para los Cinco Cubanos Prisioneros injustamente en cárceles norteamericanas, reclamaron representantes de grupos progresistas y democráticos dominicanos asistentes al Encuentro Nacional de Solidaridad con Cuba, celebrado, aquí, informa Prensa Latina.

Omar Córdoba, embajador cubano en República Dominicana, abogó por los más elementales derechos de René González, Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Fernando González y Ramón Labañino, quienes sufren condenas severas en diferentes cárceles de Estados Unidos.

El coordinador nacional de la campaña dominicana de solidaridad con Cuba, Higinio Báez, reseñó en la reunión las actividades que han movilizado, en toda la nación antillana, a favor de la liberación de los Cubanos injustamente Prisioneros, por luchar contra el terrorismo y evitar acciones criminales contra Cuba.

En el acuerdo adoptado por la sesión plenaria del encuentro se convoca a convertir en un reclamo mundial la lucha por la libertad de los Héroes Cubanos, tema que quieren silenciar los grandes monopolios de la información, señala el documento adoptado.

El plenario, integrado por 14 comités de solidaridad de todo el país y seis organizaciones dominicanas independientes, concordó en las razones humanitarias y de justicia que entraña la batalla por los Cinco Jóvenes Cubanos.

En otra parte del encuentro intervino Bárbara Iglesias, representante del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), quien envió un mensaje de ánimo y apoyo a miles de familias dominicanas que aún se encuentran sin hogar, al ser evacuadas por las inundaciones que en días pasados arrasaron con barrios completos y aún se encuentran anegados, dijo.

La funcionaria del ICAP resaltó las múltiples expresiones de fraternidad entre ambos pueblos y significó que actualmente 350 jóvenes dominicanos cursan estudios de Medicina y en la Escuela de Deportes en la mayor de las Antillas.

En el acto, que tuvo por sede el Colegio Médico Dominicano, se reconoció la labor a favor de Cuba que realizan los grupos de solidaridad en diferentes regiones del país.

25 años, 25 festivales

25 años, 25 festivales

Rolando Pérez Betancourt.
Gramna. 3/12/2003.

Cuando desde hoy usted trasponga las puertas del cine estará celebrando veinticinco años de una cita originada también en la oscuridad de un ya lejano 3 de diciembre de 1979. No recuerdo si el tiempo estaba como ahora —algo de frío y lluvia—, pero sí que no pocos amantes del celuloide nos preguntábamos cómo sería eso de tener un Festival de Cine Latinoamericano en La Habana (ni pensar entonces en subsedes en otras provincias).

Gabriel García Márquez y Santiago Álvarez encabezaron los jurados de aquel modesto encuentro efectuado fundamentalmente en un cine, pero lleno de pasión y dominado por una idea absoluta: al contrario de otros festivales del continente que nacían y morían ahogados por no pocas penurias, esta fiesta de nuestra identidad tendría que vivir.

Ese es el mérito principal del Festival: vivir y saber avanzar lo mismo entre la tormenta que en la calma del arco iris, avanzar y no dejar nunca esperando a ese espectador que ávido de zambullirse en mares de celuloide hace de la cita de diciembre su gran Océano.

Cuando en 1980, un año después del inicio, tres salas habaneras se ponían en función del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, algunos hablaron con euforia de "encuentro masivo", sin imaginar que lo bueno estaba por llegar.

Hoy, y desde hace años, el Festival del Nuevo Cine ronda el millón de espectadores y se ha convertido en el evento de su tipo de mayor participación popular que se celebra en el mundo. Y no solo cine latinoamericano, sino también buen cine proveniente de las más diversas latitudes, lo que de ningún modo le resta importancia a los títulos en competencia, ya que en todos los casos sobran los espectadores (conocedores y en formación) para llenar las salas.

Además, el poder de convocatoria que tiene el Festival para arrimar a nuestras costas las más diversas muestras internacionales es algo que hay que aprovechar hasta el último suspiro —como diría Buñuel— en aras de ver ahora lo que después sería difícil de conseguir.

Personalidades que nos visitan, música, artes plásticas, los más diversos encuentros teóricos, cine, mucho cine para ver durante diez frenéticas jornadas, hacen del Festival una fiesta cultural única en el país, y de esta 25 convocatoria un aniversario de todos. Y en especial, de aquellos que desde siempre cumplieron con el propósito de que el Festival tendría que vivir.

Entrevista con Robert Brenner, autor de "La economía y la turbulencia global" y "La expansión económica y la burbuja bursátil"

Marcos Mariño
Tempos Novos/Rebelión

En la economía de la turbulencia global y La expansión económica y la burbuja bursátil has descrito la evolución de los países centrales de la economía global desde 1945 hasta hoy. Una de tus tesis fundamentales es que, a partir de 1973, las economías norteamericana y mundial entran en un "largo declive" en el que todavía estamos. ¿Cuáles son las razones que te llevan a pensar que a partir de los años 70 la economía mundial está en una crisis sistémica?

Si miras la historia del desarrollo capitalista, lo que ves empíricamente son ondas largas: tenemos primero el período 1850-73, que es un largo boom, seguido por la famosa Gran Depresión en 1873-96. Después tienes el boom Edwardiano, antes de la Primera Guerra Mundial, aproximadamente entre 1896 y 1913, que da lugar a la crisis del período de entreguerras, 1919-1939. Finalmente, está por supuesto el largo boom de la posguerra, entre 1940 y 1973, seguido por el largo declive actual a partir de 1973.

Si miras ahora los principales indicadores macroeconómicos -crecimiento del PIB, inversiones, stock de capital- verás que son, de manera sistemática, mucho mejores en los largos booms que marcaron la historia económica de los Estados Unidos que en los largos declives. Por ejemplo, la economía de los Estados Unidos en el boom largo de 1890-1913 y en el período 1940-1973 es mucho más dinámica que en el largo declive después de 1973. Como otra gente en la tradición marxista, yo pienso que lo que esta detrás de los booms prolongados es una alta tasa de ganancia para las empresas que se mantiene durante un período largo de tiempo, y en los períodos de largo declive tenemos exactamente lo contrario. Creo que esto puede demostrarse fácilmente con datos empíricos.

Sin embargo, hay un gran enigma con respecto al largo declive actual: ¿por qué está durando tanto tiempo? En cierto sentido, esto es comprensible desde el punto de vista teórico: no hubo una recuperación de la tasa de ganancia en los años 1980 o1990, y por lo tanto no hubo recuperación del dinamismo económico. De hecho, el balance económico de los años 90 no fue mejor que el de los años 80, que fue peor que el de los años 70, que a su vez fue por supuesto mucho peor que en las décadas de boom de la posguerra, los 50 y los 60. Pero, ¿por qué no se recuperó la tasa de ganancia? Yo diría que la razón fundamental es que no hubo la crisis económica aguda que ponía fin a los períodos de declive a lo largo de la historia del capitalismo, y que creaba las condiciones para una nueva época de alza económica. Estas crisis no tienen que ser tan catastróficas como la depresión de los años 30, pero tienen que ser lo suficientemente agudas como para permitirle a la economía que se deshaga de grandes cantidades de medios de producción de alto coste y baja ganancia, y que por lo tanto mantienen una baja tasa de ganancia en término medio e impiden la acumulación de capital. La ausencia de esta crisis se debe en parte al hecho de que las grandes corporaciones tardaron mucho en retirar su capital o en cambiarse a nuevas líneas productivas, haciendo todavía más grave el exceso de capacidad. Al mismo tiempo hubo un proceso ininterrumpido de desarrollo desigual, a medida que firmas de países en vías de desarrollo fueron capaces de combinar buena tecnología y salarios bajos para entrar en líneas productivas que ya estaban saturadas. En primer lugar está el Este asiático, que se convirtió en el primer centro realmente dinámico de la manufactura fuera del centro histórico del capitalismo, Europa y Norteamérica. Primero fue Japón, luego los tigres del Este asiático (Corea, Taiwan, Singapur, Hong-Kong), y ahora por supuesto China. Esta entrada masiva de nuevos productores exacerbó el exceso de capacidad, e hizo que la tasa de ganancia en la manufactura siguiese siendo baja en promedio a nivel mundial.

En vista de que había mucha entrada e insuficiente salida, uno habría esperado que la sobrecapacidad diese lugar a una crisis profunda, eliminando masivamente medios de producción de coste alto y rendimiento bajo. Lo que impidió esto fue la intervención estatal, a través del "subsidio" a la demanda. Este es un nuevo aspecto, con una importancia crucial, de la economía de la posguerra. En 1970 tuvimos los déficits keynesianos, y lo mismo pasó en 1980, con las enormes reducciones de impuestos para los ricos impuestas por Reagan y su gigantesco gasto militar. En los años 90, los Estados Unidos y Europa intentaron equilibrar su presupuesto, lo cual estuvo a punto de provocar una crisis económica seria-de hecho, en Europa y Japón las peores recesiones del período de posguerra fueron entre 1991 y 1995.

Una de las críticas clásicas a las economías capitalistas es precisamente su necesidad de pasar por terribles crisis económicas, con la consiguiente destrucción de capital y recursos, y los efectos que todos conocemos. Pero en tu análisis subrayas precisamente la incapacidad del sistema para llevar a cabo esta purga...

Sí, esa es la terrible ironía del capitalismo: las crisis son necesarias para restaurar la salud y el dinamismo del sistema. Por lo tanto, la continua intervención estatal para prevenir esa purga dio lugar a una mayor estabilidad, que se refleja en recesiones menos pronunciadas y relativamente cortas, pero que también reducen el crecimiento y llevan al estancamiento. Esto, de nuevo, encaja muy bien con la idea marxista básica de que la prevención de crisis profundas impide el retorno del dinamismo económico.

La entrada constante de capital desde el Este asiático dio lugar a serios problemas sociales en otros países -por ejemplo, tuvo un papel crucial en el desmantelamiento de la industria naval en Galicia y el Estado español ante la competencia que vino de estos países. ¿Cómo pueden resolverse estos problemas?

En efecto, hubo un gran desmantelamiento industrial en el Estado español como respuesta al ascenso de la industria naval coreana, en particular. Este es uno de los aspectos del proceso que estamos analizando: la tendencia del sistema a eliminar medios de producción de alto coste y rentabilidad baja. Lo que los trabajadores necesitan para contrarrestar esto es un estado de bienestar fuerte que proporcione seguros de desempleo y desarrolle su capital humano, creando condiciones para la modernización y la emergencia de nuevas industrias. Pero los trabajadores tienen que ejercer mucha presión para que este programa se lleve a cabo, y esto es muy difícil de conseguir en un período en el que el paro crece. El único sitio donde esta estrategia parecer haber funcionado es en los países escandinavos, y quizá en otros países del Noroeste europeo. Pero hay que recordar que estos países representan tan solo un sector marginal de la fuerza de trabajo global.

La cuestión política crucial es: ¿queremos tener realmente un sistema que necesita paro masivo, reducción salarial, cortes en los servicios sociales y miseria generalizada para poder recuperar un grado saludable de acumulación de capital, de la que todos dependemos? Yo creo que hace tiempo que pasamos el punto en el que los costes del ciclo capitalista estaban justificados. En el capitalismo, todos los factores dependen de la acumulación del capital - el empleo, la estabilidad, el crecimiento, los presupuestos del Estado... Todo depende en última instancia de la necesidad de generar ganancias privadas. Un antiguo secretario de defensa norteamericano dijo una vez que lo que es bueno para la General Motors es bueno para todo el mundo, y desgraciadamente en el capitalismo es así. Por eso tenemos que volver a formular la necesidad del socialismo, porque nuestras prioridades hoy en día son, en primer lugar, una democracia real, y no la democracia limitada por la búsqueda de beneficio capitalista y la compra de políticos y elecciones por parte de las grandes corporaciones; en segundo lugar, igualdad a través de la redistribución de riqueza; en tercer lugar, responsabilidad ecológica; y finalmente redirigir radicalmente los recursos para que se realicen las capacidades humanas, a través de la educación, el desarrollo de nuestras capacidades ... Creo que casi todos nosotros estaríamos muy contentos de sacrificar el crecimiento rápido por estas cosas que no tienen precio.

Una de las imágenes que emergen de tu análisis y de tu crítica a las explicaciones del largo declive es un mundo de capitales nacionales en competencia, en el que los trabajadores pagan el coste de esa competición con la reducción de salarios y los recortes en gastos sociales.

Es cierto que mi teoría económica tiene lo que yo llamaría implicaciones políticas antirreformistas. Déjame explicar esto. Durante el siglo veinte, y especialmente desde los años 30, el movimiento socialista tuvo básicamente dos teorías de la crisis: la teoría del subconsumo, y la teoría de la reducción de beneficios a través de los salarios (wage-profit squeeze). La primera teoría, basada en el subconsumo, apareció en el período de entreguerras, y afirma que los beneficios tienden a ser demasiado altos como consecuencia de la explotación capitalista, mientras que los salarios son demasiado bajos. Por lo tanto, los trabajadores no pueden comprar lo que se produce, y la recesión se debe entonces a la escasa demanda de los consumidores. Pero de acuerdo con esta teoría el problema puede resolverse a través del estado, que puede redistribuir los ingresos en favor de los trabajadores. En otras palabras, el gobierno salva a los capitalistas de su propia tendencia autodestructiva a tener ganancias demasiado altas. Desde este punto de vista, las políticas keynesianas -gastos gubernamentales, seguro de desempleo, pensiones, etc -resolvieron el problema del subconsumo que había aparecido en la gran depresión de entreguerras, y proporcionaron la base para el largo boom de la posguerra. Esto le abrió el camino a la segunda teoría de la crisis, la de reducción de beneficios a través de los salarios. El argumento de esta teoría es como sigue: la solución del problema del subconsumo a través de las políticas gubernamentales de redistribución dio lugar a un crecimiento rápido y especialmente al pleno empleo. Pero entonces, de acuerdo con esta teoría, te encuentras con un nuevo problema: el hecho de que los costes asociados a perder el empleo fuesen cada vez más bajos desplazó el equilibrio de fuerzas entre clases a favor de los trabajadores y en contra del capital, lo cual dio lugar en los años 60 a una reducción de los beneficios debida a un incremento de los salarios y de los servicios sociales. Este incremento era mayor que el crecimiento de la productividad. La solución del problema también pasa, supuestamente, por la intervención estatal: esta vez se necesitaban acuerdos tripartitos capital- trabajo-gobierno que asegurasen que los salarios de los trabajadores estaban en consonancia con la productividad y no provocaban inflación.

Yo le llamo a estas teorías reformistas porque según ellas los problemas que dan lugar a las crisis capitalistas pueden controlarse a través del gobierno, en el interés común tanto del capital como del trabajo, dando lugar a un desarrollo capitalista sin altibajos. Pero si esas teorías fuesen correctas, llegaríamos a la conclusión de que el dinamismo del capitalismo estaba garantizado eternamente.

Yo creo que la razón de las crisis es la acumulación competitiva y anárquica, y por lo tanto los gobiernos no pueden hacer mucho para evitarlas porque no pueden controlar las decisiones de miles de capitalistas. Como decía antes, en el capitalismo todos los factores, incluyendo la situación de los trabajadores, dependen de la acumulación del capital, que a su vez depende de las ganancias. Por eso el único modo de salir de una crisis capitalista es restaurando la rentabilidad, y eso se consigue eliminando industrias no competitivas -lo cual provoca desempleo- y reduciendo los salarios y los servicios sociales. Dentro del sistema, no hay ninguna solución a las crisis económicas que no se haga a expensas de los trabajadores.

De hecho, el último cuarto de siglo de desarrollo capitalista echó por tierra las dos teorías de la crisis de las que hablaba antes. El punto de inflexión fueron los años 70, en los que hubo simultáneamente grandes déficits keynesianos -que supuestamente tenían que proporcionar la demanda necesaria- y una reducción enorme de los salarios y de los gastos sociales para ajustar los costes al crecimiento de la productividad. Esto fue llevado a cabo mayormente por gobiernos socialdemócratas, así que no hubo que esperar al neoliberalismo y a Reagan para que se lanzase este ataque a la clase trabajadora. Pero el resultado fue un crecimiento muy lento, inflación, desestabilización de las divisas, y finalmente la gran crisis de 1979-82, que llevó al ascenso de la derecha. Si los problemas hubiesen sido demanda insuficiente o costes excesivos, el capitalismo habría recuperado la salud. Pero por supuesto no eran esos los problemas, como tampoco lo fueron en la década de los 80, en la que la represión de los salarios y de los gastos sociales fue aún mayor, acompañada por el keynesianismo militar de Reagan a favor de los ricos.

Uno de los puntos fundamentales de esta ofensiva capitalista fue la reducción drástica de los impuestos. Los impuestos sobre las ganancias de las corporaciones pasaron de ser del 50% en los años 60 al 20% en los 80, y nunca volvieron a subir...

En Estados Unidos, las reducciones de impuestos fueron enormes a principios de los 80. Lo que se hizo antes, en los años 70, junto con grandes reducciones en el crecimiento de los salarios y de los gastos sociales, fue llevar a cabo muchísimas desregulaciones. El objetivo era atacar las plazas fuertes de los sindicatos -especialmente en la construcción, las líneas aéreas y el transporte- para reducir salarios y facilitar los despidos. Al final de ese período, en 1980, el gobierno intervino en la corporación Chrysler para sacarla de la bancarrota, con la condición de que los trabajadores de Chrysler aceptasen reducciones salariales. Lo que hay que notar aquí es que la ofensiva capitalista comenzó en los keynesianos años 70, con un presidente del Partido Demócrata, Jimmy Carter. Por supuesto, Clinton redujo todavía más los impuestos, y ahora Bush está bajándolos muchísimo para favorecer a los más ricos.

Un aspecto crucial de tu análisis es la emergencia de las finanzas durante el largo declive que comienza en los años 70...

Como decíamos antes, la primera respuesta a la crisis fue el estímulo keynesiano de la demanda, luego los recortes salariales, y finalmente la devaluación del dólar. Esto, acompañado de bajos tipos de interés, frenó al capital financiero durante los años 70. Intentaron compensarlo reciclando las enormes cantidades de dinero procedentes de los países productores de petróleo para hacer préstamos al Tercer Mundo, y este es el primer canal de expansión de las finanzas.

Pero en 1980 se dan cuenta de que el problema de la industria no puede resolverse con los métodos usuales, abandonan el keynesianismo y se orientan hacia altos tipos de interés y un dólar alto. Estas medidas favorecen mucho a la banca, a la que además se le permite tener acceso a áreas cada vez más amplias (como por ejemplo el sector inmobiliario).

El problema de los desarrollos financieros es que son muy irracionales, porque el capital financiero no hace nada, no produce, y lo único que le importa es ir al sitio donde piensa que tendrá mayores beneficios. Va de un lado a otro sin ningún criterio firme sobre dónde investir, y el resultado es normalmente un exceso de préstamos que desemboca en una crisis. Eso es lo que pasó con los préstamos al Tercer Mundo: cuando subieron los tipos de interés hubo una crisis que casi arruina a los bancos en 1982, y lo mismo pasó con la fiebre de fusiones y adquisiciones en los años 80. La única razón de que el capital financiero continúe haciendo este tipo de negocios es que el gobierno le saca las castañas del fuego, como pasó por ejemplo en la crisis del Tercer Mundo y también a comienzos de los años 90, cuando Alan Greenspan bajó los tipos para reflotar la banca. Pero la finanza no se dispara hasta los años 90, con Clinton, y esa fue la razón del aparente boom de la pasada década.

¿Cual fue la dinámica económica en ese período, y cuales son las perspectivas que se abren ahora?

El dólar alto y los altos tipos de interés de la época de Reagan estaban acabando con la industria norteamericana, y Reagan se ve obligado a ir en la dirección contraria y desvalorizar el dólar. Esto, junto con los bajos salarios y la reducción de impuestos, produce una recuperación en la rentabilidad de la manufactura por primera vez desde 1973. Pero la consecuencia es que el yen y el marco alemán suben, lo cual produce una crisis en Japón. En vista de esto la administración Clinton llega a un acuerdo con Japón en 1995 para volver a subir el dólar. En ese momento, la recuperación de la rentabilidad en la manufactura norteamericana llega a su fin, y en la segunda mitad de los años 90 sus ganancias descienden. Al mismo tiempo, el mercado de valores pierde el control y sube muy rápidamente. ¿Cómo es esto posible? La razón es que el mismo acuerdo entre Estados Unidos y Japón por el cual el yen y el marco se desvalorizan hace llegar a Estados Unidos un montón de dinero, y eso reduce los tipos de interés a largo plazo. Ademas de eso, Greenspan reduce los tipos a corto plazo a pesar de sus advertencias respecto a la exuberancia irracional en el mercado de valores. Como consecuencia de esto, las acciones de las compañías -especialmente en el campo de las altas tecnologías y de las tecnologías de la información- comienzan a subir ante la ilusión de que está emergiendo una "Nueva Economía", aunque en realidad están propulsadas por los bajos tipos de interés. La subida de las acciones hace que las compañías tengan acceso a préstamos enormes a pesar de sus bajas ganancias, con el aval de los altos precios de sus acciones. Esto da lugar a inversiones masivas que hacen que la sobrecapacidad que existía en la manufactura se extienda a toda la economía. Así que el panorama en el año 2000 es, paradójicamente, un boom muy rápido, un mercado de valores enorme, y una rentabilidad en descenso en toda la economía. Por supuesto, esto no puede sostenerse, y la burbuja del mercado de valores acaba por explotar. Ahora las corporaciones no saben que hacer con todo ese exceso de capacidad, están invirtiendo cada vez menos, y el gobierno está intentando resolverlo reduciendo los tipos de interés. Pero eso no va a resolver nada, ya que en vista de la sobrecapacidad las empresas no tienen ninguna motivación para pedir préstamos e invertir.

La única razón de que el período no terminase con un colapso total fue la deuda de las economías domésticas, que pidieron préstamos contra su propiedad inmobiliaria en un momento en que estaban subiendo los precios de las casas. Eso permitió mantener un boom en el consumo, pero ahora el paro está en aumento, la proporción de la deuda de las economías domésticas al PIB alcanzó un record histórico, y parece que la burbuja inmobiliaria está terminando, así que podríamos entrar en una recesión mucho más profunda. No está nada claro qué va a pasar ni cómo van a salir de esta. La inversión ha estado disminuyendo durante dos años consecutivos, y por ahora no hubo ninguna recuperación de la rentabilidad.

Además de tu actividad académica y científica, eres miembro de Solidarity, una organización socialista norteamericana. ¿Cual fue la dinámica de la izquierda en Estados Unidos durante los últimos años?

Podemos comenzar en los años 60, en los que hay una revitalización de la izquierda en Estados Unidos. Se trata de una izquierda que aparece en un momento de prosperidad y a partir del movimiento por los derechos civiles y contra la guerra de Vietnam, pero hacia el final de esta década la parte mas seria de esta nueva izquierda intenta conectarse al movimiento obrero. A finales de los 60 y comienzos de los 70 asistimos a una revuelta laboral muy grande en los Estados Unidos, especialmente por parte de los militantes de base, ya que las burocracias sindicales no están respondiendo a la ofensiva capitalista que se desencadena en ese periodo. Así que los marxistas esperábamos que se abriese un ciclo típico de crisis capitalista y ofensiva obrera, pero estábamos muy equivocados. A medida que la crisis se hizo más grave, las grandes revueltas que estaban ocurriendo a nivel mundial fueron aplastadas- como en Chile- o integradas en el sistema -como en España y Portugal-, y lo mismo pasó en Estados Unidos. La culpa no fue solamente de la izquierda: nosotros habíamos concentrado nuestras energías en la clase obrera industrial -la industria del automóvil, del acero, del transporte- pero, tal y como pasó en el País Vasco y en Galicia, la desindustrialización fue un golpe muy duro: las industrias comenzaron a colapsar y la clase obrera a dispersarse. En vista de esto, la izquierda se dedicó esencialmente a los movimientos de solidaridad -como por ejemplo con Latinoamérica- pero de forma episódica. En 1991 hubo un gran movimiento contra la guerra de Irak, y a partir de ahí entramos en el peor período para la izquierda norteamericana en todo el siglo veinte. Clinton completó el proceso haciendo creer que el suyo era un gobierno progresista, cuando se trataba de uno de los regímenes de derecha neoliberal más sistemáticos del mundo, un régimen capitalista increíblemente exitoso, la llamada Tercera Vía que creó la pauta para los demás países.

De hecho Perry Anderson publicó en enero de 2000 un editorial en la New Left Review -de la que eres editor- con un tono muy pesimista...

Si, pero de todas formas pienso que las cosas cambiaron desde entonces. En la década de los 90 la ideología del neoliberalismo parecía poderosa porque había toda esa historia de la Nueva Economía, pero una vez que entramos en recesión su atracción ideológica desapareció rápidamente. Lo que mantiene el statu quo no es una ideología coherente, sino un profundo cinismo y la sensación de que no hay alternativa. Clinton no hizo demasiado por mantener las apariencias de lo que podríamos llamar el paternalismo estatal, pero el boom del mercado de valores ocultaba la realidad. Ahora, Bush está llevando a cabo la ofensiva capitalista más explícita que podamos imaginar. Su estrategia consiste en mantener un conflicto internacional indefinido para desencadenar una respuesta patriótica y lograr así victorias republicanas que le permitan llevar a cabo políticas capitalistas extremas -reducción de impuestos, ataques al sistema de salud... Hay una conexión muy clara entre la política exterior de este gobierno y su política doméstica, y eso abre la posibilidad de que el movimiento contra la guerra incida en la política interna. Así que por ahora soy optimista, más de lo que he sido en los últimos quince años.

Esto nos lleva a la guerra contra Irak. En 1991 publicaste en New Left Review un artículo sobre las razones de la guerra en aquel entonces. ¿Cuales son las auténticas razones que llevaron a Estados Unidos a invadir Irak esta vez?

Creo que sería un error pensar que se trata de "business as usual". Si miras el mundo en 2000, lo que ves es lo siguiente: la gran revuelta obrera de comienzos de los años 70 fue completamente erradicada, los movimientos de liberación nacional que accedieron al poder - Angola, Mozambique, Nicaragua e El Salvador- fueron aplastados en un baño de sangre por la intervención norteamericana, directa o indirecta... En 1990 la Unión Soviética colapsa, y en los 90 Rusia y China toman la vía capitalista de la manera más extrema y mezquina y buscan el apoyo de los Estados Unidos y del Fondo Monetario. Incluso Corea del Norte intentó, en 2000, llegar a un acuerdo con la administración Clinton, e Irán apoyó la aventura en Afganistán. Lo que intento decir es que en 2000 los Estados Unidos habían eliminado cualquier posible amenaza geopolítica. Si al comienzo de la campaña Gore-Bush hubieses dicho que iba a haber una serie de intervenciones coloniales en Oriente Próximo, todo el mundo habría pensado que estabas loco, porque no había ninguna razón para hacerlo desde el punto de vista del capital o del establishment. Entonces, ¿por qué las hubo? Algunos piensan que en realidad siempre quisieron hacer algo así, pero que tuvieron que esperar hasta el 11 de septiembre para tener una excusa. Pero yo no creo que eso sea cierto, porque incluso después del 11 de septiembre mucha gente del establishment (como Baker, Kissinger, Schwarzkopf e incluso Powell) no estaba claramente a favor de una guerra en Irak ni en ningún otro sitio. No creo que esta ofensiva imperialista esté al servicio de la acumulación del capital, ni creo que se trate de petróleo en el sentido de garantizar una fuente de crudo, porque las principales compañías petrolíferas llevaban tiempo pidiendo el fin de las sanciones, y pensaban que podían llegar a acuerdos con Sadam. Lo que pasa es que cuarenta y un miembros del gobierno de Bush tienen conexiones directas con el petróleo, y lo que quieren es privatizar el petróleo iraquí para repartírselo entre ellos. Así de miserable. Otro aspecto muy importante es el enorme poder de la derecha sionista dentro de este gobierno, encabezados por Wolfowitz: uno de los objetivos es eliminar Siria, Irán y cualquier otra amenaza para la seguridad de Israel, incluso Arabia Saudí, y eso explica en gran medida este programa de cuasi-colonización. Así que tenemos intereses petrolíferos muy específicos, un poderoso interés sionista, y una concepción neocolonial.

Pero incluso teniendo en cuenta todo esto, creo que no podemos entender lo que está pasando si no incluimos los aspectos domésticos de esta política. Como decía antes, la guerra permanente contra el terrorismo proporciona un programa a largo plazo para el partido republicano, que está tan a la derecha que no puede ser elegido en las urnas en circunstancias normales. Lo preocupante de todo esto es que si hay una crisis capitalista seria, estas aventuras imperialistas de pillaje resultarán muy atractivas. Además, el aumento del gasto militar y el keynesianismo militar son soluciones obvias en tiempos de crisis. Ahora bien, si usas métodos keynesianos para mantener la economía, relanzas el empleo y los salarios, y por lo tanto necesitas un régimen mucho más duro con los trabajadores. Así que el programa actual de los republicanos, que no obedece por ahora a razones sistémicas, podría volverse apropiado para el sistema en su conjunto si la situación económica se pone muy negra. Sabemos muy bien que los regímenes fascistas aparecen cuando la acumulación capitalista se bloquea, e intentan relanzarla a través del imperialismo redistributivo y del gasto militar. Bush y su equipo son una especie de fascistas prematuros, pero si hubiese una recesión económica seria podrían convertirse en fascistas necesarios.

Libro recomendado:
Robert Brenner: La expansión económica y la burbuja bursátil. Editorial Akal, 2003.

Georgia: Ni “revolución de terciopelo”, ni golpe de estado; Golpe palaciego.

Georgia: Ni “revolución de terciopelo”, ni golpe de estado; Golpe palaciego.

“Esta gente es capaz de cualquier cosa”
Viacheslav Titokin
Sovietskaya Rossia. Traducido para Rebelión por Josafat Sánchez Comín

Con el paso de los días se va aclarando el intríngulis del derrocamiento del presidente de Georgia, Eduard Schevarnadze. Bajo el aspecto de una revolución popular, de una "revolución de terciopelo", lo que ha tenido lugar ha sido un golpe palaciego. Un grupo más joven y con claras tendencias proamericanas ha echado de palacio a la vieja guardia. Para lograrlo han sabido hábilmente utilizar en su beneficio el descontento popular y la penosa situación en que se encuentra la mayoría de la población.

Detrás de todos estos acontecimientos, no cabe duda que han estado los americanos. Hacía tiempo que se habían dado cuenta de que Schevarnadze, ya no daba más de si, que su latrocinio desenfrenado estaba llevando el país a la catástrofe. No es que los EE.UU. se sintieran conmovidos por la situación del pueblo georgiano. Simplemente han elegido Georgia como su palanca de apoyo en la región del Caúcaso. La inestabilidad en el país suponía una amenaza para sus intereses estratégicos. Por eso esperaron el momento más adecuado para sustituir al hundido Schevarnadze, por alguien igual de proamericano, pero con la reputación más limpia.

Ese momento se ha producido en estos últimos días. Schevarnadze no ha sabido jugar sus cartas después de las elecciones. La situación se le había ido de las manos, y los EE.UU. no han dudado ni por un momento en quitarle del medio. Al fin y al cabo ya había cumplido con su parte.

Se podría decir que los EUA le han estado empujando hacia la salida. ¿Porqué las manifestaciones que parecían haber cesado, resurgieron con nueva fuerza? ¿Qué hizo que se despertara la ira del pueblo, que hasta el momento no había dado excesivas muestras de actividad? ¿No habrán tenido algo que ver los nuevos estímulos (monetarios) en la reactivación "de la calle", y en el giro radical de la posición de la policía? Tan pronto tenían rodeado el parlamento con varios cordones policiales, que ni un ratón hubiera pasado, como dejan paso a la multitud para que se desahogue a su gusto destrozando el parlamento. ¿Como pudo ser? Si esto esta realmente originado por esos "estímulos", ¿de donde han salido? ¿De los baúles de la embajada de los EE.UU. en Tbilisi, o de los bolsillos de gente "con autoridad", que decidieron apostar por un nuevo y más joven caballo?

No ha faltado quien quisiera establecer comparaciones del derrocamiento de Schevarnadze con el golpe de estado en Yugoslavia en octubre del año 2000. Exteriormente, sin duda se parecen: elecciones, asalto del parlamento. Pero en esencia son radicalmente distintas. Yugoslavia durante diez años estuvo sometida a un bloqueo. Miloshevich estaba fuertemente presionado desde occidente y desde la propia Rusia (azuzada por los EE.UU). Georgia al contrario ha contado con la bendición de Clinton, de Busch, de Yeltsin y de Putin. Sin embargo la técnica del golpe si que ha sido copiada hasta el mínimo detalle, calcada al milímetro con la de Belgrado. Hasta los camiones con piedras para enfrentarse a la policía. Al fin y al cabo los directores de estos "espectáculos" siguen siendo los mismos. El actual embajador de EE.UU en Georgia, Richard Mails, trabajaba en los Balcanes en el 2000. Por lo visto, parece ser que en todos los lugares en los que ha trabajado, ha acabado habiendo golpes de estado.

El cuadro completo de los acontecimientos en Tbilisi, especialmente de los resortes internos, ocultos, los acabaremos por conocer de aquí a un tiempo. Pero lo que debemos preguntarnos es que va a suceder a partir de ahora. No hay ninguna diferencia entre los viejos y los nuevos líderes de Georgia. Nada va a cambiar. Ni la política socio- económica, ni el curso en política exterior. Continuará la misma economía "de mercado" y latrocinio, seguirá la venta a occidente de su situación geoestratégica y la siembra de la rusofobia para conseguir la "ayuda occidental". Es decir, Georgia continuará descomponiéndose. Con mayor fuerza si cabe. Ya se han robado todo lo que había por robar, la nueva élite no tiene experiencia para dirigir el país y los viejos cuadros de Schevarnadze seguirán actuando bajo cuerda, haciendo el mayor daño posible. Abjasia, Osetia del Sur, y puede que Adjaria, harán lo posible por reforzar su ya de facto independencia.

Pero el pueblo exige cambios a mejor. ¿Qué tiene pensado hacer la nueva dirigencia? Como de costumbre irán a mendigar a los americanos. Estos, darán algo para que se asienten. Para que puedan celebrarse elecciones (por supuesto teledirigidas) y para que no les echen del poder cuando menos en los próximos 6 meses. Para luego proponerles que se las apañen solitos. No me cabe ninguna duda de que Tbilisi volverá la vista a su habitual fuente de "alimentación", a Rusia.

A corto plazo asistiremos a declaraciones, donde se nos diga que todos los pábulos sobre su proamericanismo, no son sino patrañas, y que ellos son más prorusos que G. Busch y C. Rice juntos, y que siempre han sido seguidores del "Spartak" y no del "Dinamo" (de Tbilisi). Nos hablaran de la amistad indestructible entre los dos países, al tiempo que reclamaran energía eléctrica barata, gas, petróleo, nuevos plazos para el pago de la enorme deuda pendiente etc. Se espera que el Kremlin vuelva a rascarse los bolsillos (y ya hemos perdido la cuenta) y financie este protectorado americano en el Caúcaso.

¿Y que pasa con Moscú? La caída de Schevarnadze parece que ha pillado completamente por sorpresa al Kremlin. Allí estaban plenamente convencidos de que el "zorro blanco" como de costumbre se las podría apañar. El que ocultase los resultados de las elecciones no pareció inquietar a nadie en Moscú. Las maquinaciones con la "voluntad popular" es un instrumento tan manido de la élite gobernante en Rusia, que nadie pareció prestar atención a las manipulaciones en Georgia. Por cierto, esto de un modo indirecto, nos da una idea de las intenciones del Kremlin en relación con las futuras legislativas del 7 de diciembre en Rusia. Lo que nos ayudaría a entender la nerviosa reacción a los acontecimientos en Georgia.

En el Kremlin siguen sin explicarse que ha pasado. En Tbilisi Schevarnadze ya estaba contra las cuerdas, y en Moscú Zhirinovsky y Rogozin por la radio continuaban convenciendo a la gente de que "no es tan malo el diablo, como lo pintan". El pueblo como de costumbre, entiende lo que pasa mejor que los políticos. El 42 % de los radioyentes se pronunciaron en apoyo de Schevarnadze frente al 58% en contra. Mientras la camarilla del Kremlin ya había decidido salvar el pellejo del arruinado líder de Georgia. Total, tanto unos como otros son proamericanos.

El ministro de exteriores de la Federación Rusa I. Ivanov fue enviado a Georgia para sacarle las castañas del fuego a nuestro "aliado", que una vez más volvía a especular con las ocultas, pero objetivas , y por eso completamente reales contradicciones ruso-americanas en la región. Por lo visto el líder de Adjaria, A. Abaschidze, de visita en Moscú, había hecho llegar a Schevarnadze la promesa de que se iba a reformar y no iba a hacer más la puñeta a Rusia. En Moscú, estaban deseosos de dejarse embaucar con las buenas intenciones de Schevarnadze, y con gusto se dejaron engañar.. Sin embargo, mientras Ivanov volaba hacia Tbilisi los "titiriteros entre bastidores" del espectáculo político, decidieron no arriesgar más y poner punto y final al mandato de Schevarnadze.

El explosivo (en forma de muchedumbre enfurecida) cumplió su cometido, y la tarea de Ivanov quedó reducida a que la onda explosiva y la metralla, no hiriese a nadie en especial.

Esto interesaba plenamente y a los americanos. Demasiados problemas tienen ya, como para tener que ocuparse de Georgia. La poco perceptible, pero más que real guerra en Afganistán; la muy perceptible guerra en Irak; la espina permanente del conflicto palestino-israelí; las tensiones con Irán. Solo les faltaba al Departamento de Estado y al Pentágono, tener que meterse en una Georgia convulsa. No era un plato del agrado de los americanos (más aun teniendo en cuenta su lamentable reputación). Y aquí es donde entra el "ángel salvador" (de los americanos, de Schevarnadze y de los "golpistas") : el ministro de exteriores ruso. A todos supo calmar y hacer entenderse, poniendo las bases para el traspaso pacífico del poder de un grupo proamericano a otro. No creo que Ivanov fuese consciente de que iba a asegurar los intereses de los EE.UU. Pero que el resultado objetivo fuese ese, no admite discusión.

Así se explicaría que Putin se viera obligado a volver sobre sus propios pasos, haciendo al día siguiente unas duras declaraciones, donde prácticamente se desaprobaba el "éxito" de las gestiones de su ministro de exteriores.

La declaración venía a decir que Rusia solo mantendrá contactos con un gobierno legalmente elegido y que , siendo que Georgia recibe mucho más de Rusia (de sus compatriotas) que de occidente, a los nuevos líderes del país no les quedará otra que tener en cuenta los intereses rusos. (Aunque los hábiles cabecillas de Georgia pueden utilizar esta intervención para pedir de los EE.UU. más ayuda.)

Mientras en Moscú continúan asegurando, que Rusia esta preocupada por la desestabilización de Georgia, y que está interesada en el mantenimiento de su integridad territorial. Y aquí surgen de nuevo varias interrogantes.¿Porqué habríamos de estar intranquilos e interesados? Estamos interesados en que Georgia sea un país amigo de Rusia, y preocupados porque las fuerzas que han llegado al poder son manifiestamente antirusas. Georgia se ha convertido en el principal aliado de los EE.UU en el Caúcaso. Allí se estableció (y puede que se mantenga) la retaguardia de los activistas chechenos. ¿Nos conviene que este punto de apoyo de la retaguardia sea estable?¿las divergencias y titubeos en Georgia, debilitan o refuerzan esa base de apoyo? La respuesta es evidente.

En lo que respecta a la integridad territorial, tanto la actual como la anterior dirigencia en Tbilisi han hecho todo para desprenderse de Abjasia y Osetia del sur y asustar a Adjaria. En Osetia del sur el 66% de la población son ciudadanos de Rusia. En Abjasia en una proporción parecida. ¿Por qué habríamos de preocuparnos de la integridad territorial de Georgia si la población de estos territorios aspira a integrarse en Rusia?

¿Cómo se comportará el gobierno ruso en adelante? ¿Apoyará las aspiraciones de Abjasia y Osetia del Sur a reforzar su alianza con Rusia? Dentro de 45 días se celebrarán las elecciones al parlamento y presidenciales en Georgia. Como candidato a presidente por las fuerzas más prooccidentales, se adivina la figura de Mijail Saakaschvili, licenciado por la Universidad de Columbia y casado con una holandesa. Las fuerzas más inclinadas a preservar la amistad con Rusia, también tienen a sus líderes reconocidos. Se trata de Jumber Pataschvili, antiguo primer secretario del CC del PC de Georgia, e Igor Georgadze, en época soviética, oficial del KGB, y tras la caída de la URSS, ministro de la seguridad del estado en Georgia.

¿Apoyará Moscú a las fuerzas orientadas hacia Rusia? o ¿de nuevo hará ver que la disyuntiva es entre lo malo y lo peor?. Aquí quedará al descubierto la posición real de Rusia: o continuar con la comedia, haciéndole la cama a los americanos, o restituir la influencia rusa en el Caúcaso. Por lo que parece en el Kremlin se van a abstener de apoyar a Pataschvili y Georgadze (bajo el pretexto de no injerencia en los asuntos internos de Georgia). En el trasfondo del pragmatismo de la política exterior subyace la carga ideológica. (El padre de Georgadze es el líder del Partido Comunista de Georgia.)

¿Cambiará a mejor la vida de la población tras el golpe? Es algo más que dudoso. Por eso lo que hemos visto hasta ahora todavía no es la ópera. Se trata solo de la obertura, anticipadora del comienzo de la acción.

La otra guerra de Cuba

La otra guerra de Cuba

Irene Amador y Carlo Frabetti
Rebelión

Tal como corresponde a uno de los mayores hallazgos médicos de los últimos tiempos, las principales agencias de noticias internacionales --entre otras, Reuters y ATPN-- han informado ampliamente sobre la presentación, en el congreso internacional "Biotecnología Habana 2003", celebrado a finales de noviembre en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de La Habana, de la primera vacuna sintética contra la bacteria Haemophilus influenzae tipo B (HIB), causante de meningitis y neumonías en los niños. Pero los grandes medios de comunicación del reino están demasiado ocupados con los cacareos de Bush, mimetizado con el simbólico pavo asado que sostiene en las manos en su visita relámpago a Bagdad, o con los proyectos matrimoniales de una presentadora de televisión. De Cuba, cuando los medios los controlan los neofascistas y los estafadores, solo se habla para atacar a la revolución que acabará con ellos.

Según la UNICEF, la HIB es la causa directa de casi la mitad de las infecciones que padecen los niños menores de cinco años en el mundo entero, y ocasiona la muerte de medio millón de niños al año, principalmente en los países en vías de desarrollo. Pero el hecho de que un equipo de investigadores cubanos, dirigido por el doctor Vicente Vérez Bencomo, haya puesto a punto una vacuna sintética contra la HIB, fácil de producir y de muy bajo costo, al parecer no es noticia. La posibilidad de que, en los países pobres, se salven millones de niños cuyas familias no pueden pagar el elevado tributo exigido por las multinacionales farmacéuticas que comercializan otro tipo de vacunas contra la meningitis B (la vacuna convencional tiene un costo prohibitivo: unos 3 dólares la dosis), no merece ni un pequeño titular en los periódicos oficiales del reino.

Sin embargo, prestigiosos científicos de todo el mundo, entre otros los premios Nobel Robert Huber y Slanley Cohen, han aclamado con entusiasmo la aparición de la primera vacuna humana con un antígeno sintético, un hallazgo destinado a revolucionar la medicina y la epidemiología.

Según los datos presentados por el doctor Vélez, la vacuna, en su fase experimental, fue probada en más de 4.000 personas en Cuba, primero en voluntarios adultos, luego en 1.200 niños de cuatro años y finalmente en un millar de bebés. En las pruebas se obtuvo un éxito del 99,7% en la protección contra la HIB. La tecnología de la nueva vacuna sintética fue patentada en 1999. En estos momentos el CIGB de La Habana está produciendo un millón de dosis para acometer, a partir de enero de 2004, su aplicación clínica masiva; y según Vélez, "en dos o tres años vamos a estar produciendo cincuenta millones de dosis". La vacuna se aplicará en cuatro dosis: a los dos, cuatro, seis y dieciocho meses de edad, con lo que los niños quedarán inmunizados para toda la vida.

El 8 de agosto de 1999, el diario El País publicó un artículo titulado "EE UU permite la venta de una vacuna cubana para la meningitis B", en el que a continuación se decía: "La autorización marca un hito en la política de embargo sobre la isla", al hablar del permiso concedido a la multinacional farmacéutica Glaxo Smithkline para la futura comercialización de la vacuna, con la posibilidad de exportarla a más de treinta países. Eran otros tiempos. Ahora que la vacuna es un hecho, un acontecimiento médico de primer orden aclamado por los más prestigiosos científicos del mundo, el eje Madrid-Miami calla ignominiosamente.

El hecho de que Cuba sea, como señala Heinz Dieterich (1), una potencia mundial biomédica de primera magnitud, no interesa a los neofascistas ni a los neoliberales ni a los socialdemócratas. Ni, por supuesto, a esos nidos de víboras que son las multinacionales farmacéuticas. Solo interesa a los pueblos del mundo, a los desposeídos, a los pobres. Solo se habla de la capacidad médica y bioquímica cubana para difundir rumores sobre la presunta fabricación de armas biológicas en la isla. Pero la comunidad científica internacional lo desmiente. Incluso el ex presidente estadounidense James Carter tuvo ocasión de visitar las instalaciones cubanas, y vio que "la única batalla para la que se prepara Cuba, es la guerra por la vida".

(1) Heinz Dieterich, Cuba: potencia mundial biomédica, Rebelión, 22 11 03